Para toda persona deseosa de tomar a su cargo, tanto la salud de su alma, como la de su cuerpo físico abriéndose al proceso de curación generado por los Cuidados. No hay edad para recibir una sanación, jóvenes y menos jóvenes, tanto enfermos como los que no lo están, pueden beneficiarse.

Un ser que sufre no sufre por azar.

Aprende a través de la prueba que atraviesa y crece. Muy a menudo, las pruebas son regalos que nos hacemos a nosotros mismos, para ir más lejos en nosotros y más allá de nosotros. El sufrimiento no es una fatalidad y ciertos mundos no la conocen. Un accidente o una enfermedad son señales para hacernos entender que una parte de nosotros no está de acuerdo con otra. Son citas impuestas por nuestra vida supra-consciente que se convertirán en trampolines, cuando las hayamos comprendido y resuelto. Por supuesto ocurre que un sufrimiento demasiado grande nos hace encogernos sobre nosotros mismos y ralentiza nuestra marcha. Nuestra curación nos pertenece.

El terapeuta no es más que un útil por el que la energía pasa. Permite tomar altitud en relación al nudo del problema. Igualmente aporta los ladrillos así como el cemento que van a permitirnos reconstruirnos, pero jamás podrá construir en nuestro lugar, recorrer nuestro camino, pues eso, somos los únicos que podemos hacerlo.

(Extracto del libro Lectura de auras y cuidados esenios. Ediciones Obelisco)