Origen de las Terapias Esenias

Hace 2.000 años eran muy conocidos en su entorno por atender problemas de salud graves. Eran los “Terapeutas Esenios”. La formación podía durar 10-12 años, eran estudios muy avanzados para la época, al conocer el cuerpo físico, sutil-energético, así como lo que hoy llamaríamos psicología o conocimiento de la mente y también a nivel de sufrimiento profundo o lo que se podría llamar ahora la “medicina del alma”.La titulación podría equivaler a lo que hoy sería la formación de “medicina china” o “ayurvédica”, con la diferencia de que se transmitía esencialmente de forma oral.

Probablemente Jesús en sus años desconocidos (12-33) recibió estas enseñanzas, que empleó y complementó a muchos niveles y gracias al Él podemos hoy hablar de Terapias Esenias. Pero si buscamos el origen común de estas terapias, nos iríamos a la época de Egipto o más allá a la Atlántida. Observando culturas distantes en el planeta como los indios Hopi, los Mayas y aborígenes Australianos, se ve la práctica de algunas técnicas similares.

Al escribir el libro : “ Memoria de Esenio”, Anne Givaudan nos cuenta que al entrar en el astral y visitar, a través del tiempo, los “anales akásicos” o “memoria de la naturaleza”, supo que ella fue terapeuta esenia, al reconocer enseñanzas recibidas y gestos en las prácticas.

Estas terapias no requieren otra cosa que aquello que ocurre en nosotros o a través de nosotros mismos: sonidos, luz, gestos precisos, casi ”quirúrgicos“, en los planos sutiles. Técnicas antiguas con futuro, por tener en cuenta el ser en su globalidad.

Antoine Achran, médico y terapeuta esenio, nos comenta que la diferencia con la medicina alopática es enorme. Se coincide en la intención de ayudar al paciente, en llegar a la curación, pero se diferencia en que la medicina alopática se queda en lo físico, en el análisis de síntomas y la enfermedad a través de añadir o frenar procesos químicos.

La medicina energética, se ocupa de esa parte de la energía divina o universal que es absorbida por nuestros cuerpos sutiles y que llega a nuestros órganos a través de los centros energéticos, circuitos que pueden estar bloqueados por pensamientos, creencias, o emociones. Otra diferencia es que en la medicina alopática se le pide al médico que suprima la enfermedad, aquí , en cambio, se aportan a la persona herramientas que generan confianza, encargándose de ser conscientes de su propia auto-curación real.

Dentro de las herramientas utilizadas, el sonido, nos recuerda a los sonidos terapéuticos chinos, que son específicos para cada órgano, y que es utilizado para devolverle la vibración original y armoniosa a la zona afectada.

Es en este momento, cuando entra el terapeuta, que observando lo específico no pierde de vista el conjunto a través de la lectura de aura, viendo zonas más luminosas o menos, también colores más o menos claros, … haciendo uso de una percepción sutil que es necesaria para sensibilizar nuestros sentidos internos. Sin olvidar que todo origen de enfermedad física arranca primero de los cuerpos sutiles.

También se empleará la luz y el color, los esenios consideraban la enfermedad como ausencia de luz y de prana. La energía canalizada a través de las manos, el agua o esencias florales, la meditación, el perdón, los masajes.

En 40 días, en recuerdo a los que Jesús pasó en el desierto, se culminará esta formación esenia, inicialmente sobre uno mismo en los primeros seminarios, para luego pasar a aprender a ayudar a los demás.

El lema esenio es ayudar, enseñar y sanar.